
Innumerables veces observamos a los jugadores, hablarse negativamente, realizar verdaderas obras dramáticas expresando la frustración o el enojo por el punto que acaban de perder, maldicen a los dioses del mal día que están teniendo o que la suerte no está de su lado o que no pueden perder contra ese rival (generalmente un fantasma en la jerga deportiva).
Estas actitudes que realizan los atletas son sólo un mecanismo de defensa ante la angustia de no poder resolver la situación y cuanto más angustiante sea el marcador, break point, set point, un rival de menor ranking etc., mayor es la furia y el enojo. Ellos saben que ese dialogo negativo, los perjudica, que no lo deben hacer, sin embargo, lo realizan una y otra vez.
Porqué no orientar toda esa energía hacia la pelota, que se acerca a ellos? O a su movimiento de piernas para intentar llegar a cada bola de la mejor manera posible. Para evitar este dialogo negativo consigo mismo es importante que el jugador conozca que: puede controlar de un partido y que no.
Comprender que puede controlar del partido
El jugador debe comprender primero que puede tener bajo su control y que no. El deportista debe saber que toda su energía debe ser orientada en la dirección correcta y que no sirve de nada en gastar energía en cosas que no podemos cambiar ni controlar.
¿Qué no está bajo nuestro control?
¿Qué está bajo nuestro control?
Equipo para jugar: revisar el raquetero o el bolso antes de ir al torneo, tener las raquetas encordadas, zapatillas, par extra de medias, remeras, vendas, barra de cereal energética, agua. Que el olvido de algún elemento no sea causa de enojos o desconcentración.
¿Qué tienen de malo los pensamientos negativos o enojarse?
La respuesta es: si el jugador, luego de fallar una bola se comienza a castigar mentalmente con frases como:
No va a poder estar preparado para el siguiente punto, hay que despejar la mente de pensamientos negativos sobre la jugada anterior o de preocupaciones sobre lo que puede pasar. Estos pensamientos negativos atan la mente, el cuerpo del jugador y no le permiten jugar en el presente.
Lic. Claudio Sosa
Creo que todos los factores anteriormente mencionados son casi inmanejables para cualquier jugador, pero creo que lo que hace a los jugadores reaccionar y maldecir es el orgullo, la falta de humildad para aceptar la derrota, y más aún cuando se trate de un jugador muy temperamental, que lleva el futbol en la sangre, o que está jugando con el equipo de sus amores.
Pienso que la mayor causa de esto que es tan normal, es cuando un equipo juega bien, es el que propone, se entrega en la cancha, y al final no logra el objetivo gracias a la suerte del rival o mala suerte de ellos, en el peor de los casos, cuando el refere interviene en el marcador, cosa que suele pasar mucho hoy en día.