Serbia se anotó una victoria inesperada (0-1) ante la todopoderosa Alemania en un choque que pronto se les puso de cara a los balcánicos, disputado el 18 de junio en Port Elizabeth y perteneciente al Grupo D. El juego comenzó con ambos equipos tanteándose, jugando pausadamente y al toque, pero a medida que pasaron los minutos, los balones largos se fueron haciendo cada vez más frecuentes.
Lukas Podolski tuvo una ocasión clara en una volea con la zurda en el minuto 7. Este sería el punto de inflexión del dominio del juego, que hasta entonces había tenido protagonismo más serbio que teutón. Aunque la circunstancia sería pasajera. Kolarov lanzó un libre directo que se marchó muy cerca del palo. Era el minuto 33 y los alemanes dominaban por entonces, a pesar de conceder ocasiones a los serbios. Pero la selección tricampeona del mundo no imaginaba lo que se le venía encima.
Cuatro minutos más tarde, Mirlosav Klose cometía una falta en el centro del campo y era amonestado por segunda vez. El jugador sobre el que se escribieron miles de elogios y de quien se especuló que podría alcanzar la marca anotadora mundialista de Ronaldo, abandonaba el campo antes del descanso.
Sólo un minuto tardarían las Águilas Blancas en aprovecharse de la situación. Milos Krasic centró desde la derecha cuando se le terminaba el terreno, Nikola Zigic bajó el balón de cabeza y Milan Jovanovic aprovechó las dudas del portero germano para hacer una volea acrobática que se fue al fondo del arco alemán. Los problemas crecían, pero la joven y potente selección de Joachim Loew no se dejaría amedrentar por la adversidad. Al borde del descanso, Khedira estrelló un buen remate en el travesaño.
El partido recrudeció tras el descanso y ambos equipos salieron a buscar el todo por el todo: los serbios, rematar el partido, y los alemanes, a buscar el empate. Podolski estuvo cerca del empate en el minuto 57 y después en el 59. En ninguna acertó. Ni siquiera en el penal del que dispuso en 60. El arquero serbio adivinó su intención y rompió la racha teutona desde los once metros. No fallaban un penal en una Copa Mundial desde 1974.
En el 74, el gigantón Zigic remató de cabeza al larguero, en una de las varias oportunidades al contraataque de las que dispusieron los balcánicos, ya que los alemanes, que terminaron jugando con un 3-3-3, estaban volcados totalmente en ataque. Un esfuerzo que terminó siendo infructuoso. Alemania jugará con Ghana, uno de los candidatos africanos más firmes del certamen, el próximo día 23 en Johannesburgo, mientras que Serbia luchará por pasar a octavos frente a Australia en Nelspruit ese mismo día.