
“Lo que sucedió es una forma especial de los países anglosajones. En, digamos, los países latinos, lo habrían aplaudido”.
Nunca hemos defendido al señor Blatter pero parece que al fin pego una con esas palabras. Ahora, cuando dijo esto en Vancouver tal vez y no tomaba en cuenta la variable que si pensó el argentino Tevez “si eso lo hace en mi barrio le cortan un pie”; refiriéndose al caso de que si te metes con la mujer de otro te “tumban”.
Tanto “Tiger” Wood como John Terry fueron criticados por sus aventurados amoríos, pero nos preguntamos: Acaso no los conocimos por sus habilidades deportivas? Alguien sabia de ellos antes de verlos en un campo de 18 hoyos o acechando un marco? Alguien habló de su estabilidad matrimonial o frecuencia sexual cuando ganaron el Masters de Augusta o la Premier League??? No lo tomemos a mal, entendemos lo que la religión dice y comprendemos que son figuras públicas que dan una imagen a seguir; pero hay que crucificarlos (figurativamente) por eso? Literalmente traducido a pérdida de contratos y premios.
Que Woods haya querido hacer el ridículo y lucir como un niño en una clínica para tratar su adicción al sexo pues fue su decisión, pero no vemos justo y como amantes del deporte, no podemos hacer a un lado la molestia por ver a Tiger fuera de los greens y a Terry fuera de la selección por errores que al igual que cualquiera de nosotros, se cometen.
Pongamos a un lado la doble moral y que sean otros los que juzguen, otros que no están y viven el deporte como nosotros los aficionados. No nos interesa cuantas veces a la semana Woods tiene sexo, nos da igual si Terry sale con 10 mujeres, nosotros queremos verlos hacer lo que hacen bien: ser parte del circo romano que nos entretiene.
Es una realidad, pero no deberían atacarlo tanto porque ni es el primero que lo hace ni será el último, fué un error y punto.